Leer e-book Tratado sobre la Sabiduría

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Tratado sobre la Sabiduría. Conocimientos y actitudes para quienes quieren llevar una vida con sabiduría.
Table of contents

Información extra.

Los siete libros de la sabiduría de Séneca, una obra imprescindible

El Autor. Ingresó a la Sorbona, donde cursó estudios de Teología y Filosofía. En escribe su primera obra filosófica. Fue profesor de la Universidad de Lovaina. En su obra se opone a las distinciones aplicadas por los aristotélicos de su tiempo, que habían degenerado en una sofística sin sentido. Fallece en Brujas el 6 de mayo de Ver ficha del autor. Libro destacado. Deja tu opinión. Compra segura. Recogida en librería gratis. Devoluciones gratis hasta 14 días.

Recibe nuestras novedades en libros en tu email. Enemigo debe ser el rey o príncipe o regidor de los que quieren el mal y la traición y la siguen y usan della, y desaman el bien, y sus obras son siempre malas. Y a estos tales debe ser enemigo para los destruir y echar del mundo o de la tierra y los apartar de sí. XVI Que el rey o príncipe o regidor debe ser piadoso a los buenos y humildes y a los pobres y lacerados que no han esfuerzo. Piadoso debe ser el rey o príncipe o regidor de reino a los buenos y humildes a que ocasión y no voluntad de obra trajo a errar, y a los pobres y lacerados que no han esfuerzo ni ayuda, y a los huérfanos y tristes y lacerados y enfermos y viudas y amenesterosos, y a los que cayeron de su estado.

Por cuanto la piedad es espejo del alma y cosa que place mucho a Dios, y por ella vino al mundo a nos salvar, por duelo y piedad que tuvo del su pueblo, que no pereciese. Y es muy santa virtud, y llave del salvamiento.

Sabiduría se Conoce por sus Frutos

XVII Que el rey o príncipe o regidor debe ser cruel contra los crueles y malos y traidores del mal. Cruel debe ser el rey o príncipe o regidor de reino contra los crueles y malos y traidores y tratadores de todo mal, y contra aquellos que no conocen a Dios ni al mundo, y siempre perseveran en malas obras, y contra aquellos que sabe que le andan en traición o mentira o arte, y no temen a él ni a la su persona, ni lo aman, y hacen sus hechos con desordenanza, y contra los que envían cartas o mandaderías a sus enemigos y les escriben de su hacienda. A estos tales debe ser cruel y no esperar dellos tiempo de venganza, salvo cuando pudiere cumplir su obra.

XVIII Que el rey o príncipe o regidor de tierra debe amar la justicia como sea ella cabeza de su señoría. Mucho debe amar la justicia el rey o príncipe o regidor de tierra, como sola ella es la cabeza de su señoría y poderío. Que el príncipe que no es justiciero y no obra justicia no es digno de su oficio ni seguro de si mismo. Y el miedo que los otros han de haber dél, ha él dellos. Y por ende todo príncipe la debe haber y usar y obrar y guardar y mantener, así a lo poco como a lo mucho, así a lo fuerte como a lo flaco, así a lo mayor como a lo menor.

Y es causa de todo mal y de toda desordenanza, y perdimiento de tierra. XIX De como debe haber en el rey o príncipe o regidor de reino poca codicia. Y es raíz de todos males, y destruimiento de todas virtudes, y enflaquecimiento de corazón, y ensuciamiento de voluntad, corrompimiento de seso, familiar de los pecados, perdimiento del alma, denuesto al mundo, aborrecimiento de Dios y de las gentes de buena voluntad. Y tantas desordenanzas y yerros acaecen della que sería luengo de contar. Cerca de sus propiedades los sabios dicen sus dichos ante desto en el tratado de codicia.

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Pero no deje de ser codicioso de hacer buenos hechos y grandes hazañas y conquistas, y de los bienes y de las virtudes que viere en otros haber, codicia de las haber, y de hacer otras cosas semejantes. Que ésta es la buena codicia, y turable, y gloriosa ante Dios y famosa al mundo. XX De como debe ser el rey o príncipe o regidor de reino de buena audiencia a todos los que ante él vinieren. De buena audiencia debe ser el rey o príncipe o regidor a todos los que ante él vinieren, y remediarlos a todos justamente con justicia igual.

Y pueda remediar a cada uno con derecho, que cuando el hecho queda en manos de doctores, lazra [padece] el que poco puede por la traidora codicia, que les roba las conciencias y la voluntad del bien hacer, y les hace juzgar el contrario de la verdad. XXI Que habla de los alcaldes y justicias y oficiales y corregidores que sean buenos. Pon en las ciudades y villas y lugares de tu reino tales alcaldes y justicias y oficiales y corregidores que sean buenos e idóneos y suficientes y fuertes y esforzados, que amen y teman a Dios y tengan la justicia igual, así al mayor como al menor, y que no haya pavor de castigar y hacer justicia, así en el fuerte como en el flaco, así en el grande como en el pequeño, y que a todos sea balanza y peso y medida igual y derecha.

Tratado sobre la Sabiduria 4

Que debeis saber que todo el temor del rey o príncipe o regidor de reino es la justicia, y ésta es corona de su señoría. Y donde no hay justicia no es ninguna siguranza buena, ni hay amor ni temor. Y si vieres que algunas partes no se igualan las justicias al que ha de usar de su oficio, por ser naturales de la tierra o por otra ocasión, pon en los tales lugares corregidores extraños a que no duela castigar los malos ni los embargue amor ni naturaleza. Y a estas justicias, dales su mantenimiento razonable.

El que no usare bien de su oficio piérdalo con su cabeza, o con prisión perpetua, porque el temor proceda a todos para bien obrar, que debes creer que la tierra igualada a justicia las otras cosas igualadas las tienes. XXII Como el rey debe ser gracioso y palanciano y de buena palabra a los que a él vinieren. Señor, cumple que seas gracioso y palanciano, y con buena palabra y gesto alegre recibas a los que ante ti vinieren, y haz gasajados y honras a los buenos y a los comunales. Ama a los leales y templados en su codicia, y que son de buena voluntad, y sobre estos tales arma como quien arma sobre cimiento bueno.

Y si luego les dijeses de no, tanta necesidad podrían tener que se irían a perder con desesperanza o a tomar otra ley o secta de que pudiese seguir daño, y aunque otro no hubiese sino perder sus almas, era asaz mal. Que un omne bueno no puede ser comprado, y por él se puede perder una gran parte de tierra o acabar un gran hecho. XXVI De como el rey debe primeramente conquistar y ordenar lo suyo y aseñorearse dello. E señor conquistador que quieres ganar otras tierras y comarcas y las conquistar, y tu deseo es amuchiguar [aumentar] la ley de Dios y le servir, y hacer placer, y dejar al mundo alguna buena memoria y nombradía, primeramente conquista y sojuzga y ordena lo tuyo y aseñoreate dello y sojuzga los altos y poderosos, y la tu voz empavorezca el tu pueblo, y sea el tu nombre temido.

XXVII Que habla de como el rey debe catar primero los fines de sus guerras y ordenar bien sus fechos. Y si no vieres la tuya, espera tiempo y sazón, y ordénate de guisa que tus hechos vayan adelante, que buena es la tardanza que hace la carrera segura.

Y otrosí las bestias con la cebada. Y cuando el señor piensa que tiene gente para bien hacer, es toda doliente y flaca y perdida por el mal mantenimiento. Y la gente doliente y flaca excusado ha de bien hacer. Y por ende cumple a la tu merced que la fianza de los tales hechos que sea de buenos omnes y de poca codicia. Y al primero que errare en lo tal, que la tu merced lo mande penar de tal guisa porque sea escarmiento para los que lo oyeren y vieren. Que señor, si la tu merced no remedia en los tales hechos, y no tienes los dineros y bastimento que les es mester prestos y buscados y mercados en sus tiempos debidos, mejor sería no comenzar la conquista para la haber de dejar por mengua o fallecimiento de lo que hubiere mester.

Que ellos por lo que lo han es por llevar tus dineros malamente y por henchir arcas de tesoros. Y sin duda vencerías siendo pagado de ti, y teniéndolos a tu voluntad. Que Julio Cesar, y Alexandre, y Pompeo, y Aníbal, y los otros conquistadores con esto hicieron tan grandes hechos por tener gentes que curaban de las honras y de las hazañas, y aborrecían los tesoros y vencían con cinco mil hasta veinte mil.

Ca eres mancebo y fuerte y casto y de buena intención, y cometes hecho, y obra de Dios y a su voluntad. No creas que ninguno. XXX En que el rey no debe tardar a los que viere o supiere que lo hacen bien. Y sin duda aquél es dicho señor, y temido y vencedor que honra a los buenos y los ama y los precia y hace mercedes, y desprecia a los viles y a los cobardes. XXXI De la ordenanza y regimiento que el rey debe haber con sus enemigos. Toda ordenanza y regimiento sea en las tus batallas que ovieres con los tus enemigos. Y conoce los tiempos y los lugares, y siempre busca ventaja mientras pudieres, y gana el sol o el aire, y se rey primero cometedor, que gran ventaja es ver omne como hiere, y no le embargar el sol, ni polvo.


  • Código de Legislación Financiera (España) (Edición 2020).
  • Tratado sobre la Sabiduría;
  • Lejos de todas partes: 1978-2020.
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Y su enemigo estar ciego, y no ver lo que hace es tener vencido la mitad del campo. XXXII Que cuando el rey hubiere de hacer entrada a otro reino, o a conquistar alguna tierra, que vaya poderosamente. Cuando hubieres de hacer entrada a otro reino o conquistar alguna tierra y fueres por tu persona, cumple que vayas poderosamente y con tal gente como habemos dicho. Y no entres por parte donde no hubiere agua, que todavía el mantenimiento es necesario.

Que en todas las cosas la buena discreción ensalza a los omnes y les da crecimiento de honra. Entrando en tiempo y con tiempo tienes dos ventajas, y no puedes escapar sino honrado. Lo segundo porque aunque algo te fallesca, te lo pueden llevar de lo tuyo, y puedes estar, y seguir tu demanda cuando quisieres. No lleves a la tu conquista compañías concegiles sino si fueren escogidos por omnes de quien la tu merced fíe, y que les sea bien pagado su sueldo, que no debes hacer cuenta de la gente que va sin dineros, y no sabe que es tomar lanza para herir. Que cuando pensares que tienes algo, no tienes nada.

Que de las gentes que van a pelear, los flacos embargan a los fuertes, y los cobardes hacen huir a los buenos. No consientas, y defiende que en la tu tierra, especialmente en el tiempo de la guerra, ningunas personas compren pan ni vino, ni pescado, ni carne, ni otra cosa de mantenimiento para revender, salvo lo hubieren mester para su mantenimiento propio.